El COVID-19 ha sido un desafío extraordinario para el mundo. No sólo la medicina, la economía, la política, sino también la educación, entre otros ámbitos, se han visto afectados directamente por la emergencia sani- taria causada por esta pandemia. Con respecto a la educación, el impacto ha sido notorio en los sistemas educativos de casi todos los países, y la mayo- ría de los gobiernos, con el objetivo de disminuir la propagación del virus, ordenaron el cierre de las instituciones educativas de educación primaria, secundaria y superior.
Los establecimientos educativos frente a las dificultades de tener cla- ses presenciales y con el deseo de continuar con el proceso formativo de los jóvenes, migraron hacia la educación en línea. En cuestión de semanas es- cuelas, colegios, universidades, establecimientos educativos buscaron adap- tarse de la mejor manera para ofrecer una educación de calidad durante este periodo. Sin embargo, a nivel de la educación superior ¿la enseñanza im- partida durante el confinamiento ha sido de calidad? ¿los estudiantes están conformes con su educación durante este tiempo? ¿la universidad ha sabido amoldarse oportunamente a este desafío? Es necesario evaluar la educación impartida durante este periodo de la historia para identificar los aciertos y las oportunidades de mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje mediadas por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC); además porque ya se prevé que congregar a los estudiantes de manera presencial será una de las últimas actividades que se vuelvan a permitir y, por tal motivo, es necesario consolidar la educación en línea.

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